El próximo festival tiene lugar del
24. al 26. de Julio 2015.



Las impresiones de una visitante al festival
Includes male: FEMALE
Informe sobre el 8. Festival intercultural de música Mujeres en Hunsrück

El Festival de Música de Mujeres en Sohrschied fue una experiencia maravillosa en todos sus aspectos más variados. Nosotras éramos 4 mujeres con una adolescente con capacidades diferentes o hándicap, acampando en tienda y todo nos salió como esperábamos: acercarnos, conocernos durante la preparación y llegada al festival, durante el trabajo, los festejos, las comidas y también al despertarnos y comenzar el día. Entusiasmo compartido, trabajo en común, observando cómo se iban adaptando y desarrollando las cosas, beber café o té en la mesa del cámping, comentar las vivencias, discutir sobre lo acontecido. Y luego el cuerpo: enterrar los pies en el césped, dejar el vientre al aire libre, hacer un bollo con el sujetador y abandonarlo en un rincón de la maleta y olvidarlo casi siempre... que al regresar a casa sigue quedando en algún rincón.
Llovió, hizo calor, hubo cielos estrellados, danzas al ritmo de congas, coros y fuego, había un arroyo susurreando con una mini-catarata, mucho bosque en los alrededores para pasear, prados con heno, muchos puestos en el mercado que vendían pasteles y tantos, tantos encuentros, había una tienda biológica, comida vegetariana, no habían colillas en el prado, tampoco humo en las tiendas donde se presentaban los espectáculos, los toilettes estaban cuidados y aunque no eran muchos, fueron suficientes para todas. Habían caminos recubiertos de baldosas plásticas que evitaban que nos hundiéramos en el lodazal y también lograban que las sillas de rueda o carretillas con el equipaje pudieran deslizarse sin dificultad.
Y qué decir de la organización del festival: que un pequeño grupo de mujeres y decenas de ayudantas hayan logrado realizarlo, es admirable. Que con los últimos espectáculos de hace dos años hayan podido juntar un poquito de dinero para cancelar las deudas pendientes como para poder hacerle frente a este festival, que en definitiva costean un par de mujeres con sus ingresos privados.
Todavía no es claro si podrán mantener esta tendencia: un festival es siempre mucho más costoso de lo que se calcula. Por eso, no nos dolía pagar, sabíamos que cada euro era el reconocimiento al trabajo de las mujeres o era una forma de solidaridad para con el festival. Ya sea para bebidas, comida (que además tenían precios accesibles) la tómbola o la ropa de segunda mano (y todas encontramos atuendos atractivos para llevarnos... sonrisas).
La música, de todas partes del mundo y de estilos muy variados, a veces muy especiales, la tienda donde se presentaban las artistas músicas estaba siempre llena y todas escuchábamos casi con devoción cuando no se bailaba, también llovieron mares de aplausos tanto para las músicas como para las organizadoras, con mucho reconocimiento y especial atención.
Yo, personalmente aunque parezca algo cómico, no viví la música como el punto central del festival. Lo viví como un baño de mujeres en una atmósfera increíble que recién estando allí sentí lo que consigue un lugar así, sólo para mujeres. Es algo muy fuerte y especial que es difícil de imaginárselo pensando solamente en un diario vivir menos los hombres, no fue eso. Me pasé horas sentada contemplando cientos de mujeres a las que hubiera querido abrazar, a todas en conjunto. ¿Por qué?
Primero por la atmósfera que ya cada una de nosotras conocemos: apaciguada, participativa y amistosa (incluso si la primera impresión que se les viene a la cabeza es justamente lo contrario). Gente susceptible como yo se alegra mucho cuando hay cruces de miradas furtivas sin máscara de recelo, sino con una sonrisa abierta. Cuando un "gracias" se siente de corazón y la participación es algo natural.
Cuando hubo algún problemita nadie reaccionó tratando de desentenderse de la situación o de malas maneras, al contrario, la reacción fue instantánea y de muchas para contribuir a solucionarlo.
Luego, y esto fue para mí lo más inusitado, esa curiosa percepción: no faltaba nada, pero nada de nada. Descontando ya la eficiencia y los conocimientos técnicos. Eso de que algo no funciona, y aparece nuestra "media naranja" a solucionarlo. Ni Eros ni apasionamiento... hermoso contemplarlo, una graciosa observación.
Yo no soy por cierto eso que se figuran de una lesbiana (yo nunca fui eso, que se pueda encasillar bajo etiquetas) y mis tentáculos eróticos se preocupan poco de si la persona es de uno u otro sexo. Pero incluso a la mirada, más allá del Eros, no le faltaba nada. Ninguna señal, ninguna intención. No lo habría sabido: solo mujeres, visualmente no lo habría notado.
Estaba atónita ante tanta diversidad de tipos que desfilaban ante mis ojos, y al decir "tipos" me refiero a la categoría y no al "hombre masculino", una diversidad de personajes que puestos, en una escala donde los polos son "masculino" y "femenino" ocuparían aproximadamente todos los puntos entre esos polos. Sentía realmente el soplo de un mundo que cualquier mujer, fuera del marco de vida lesbiana, opinaría que una así no querría y eso me recuerda cuántas falsas concepciones teníamos de cosas muy sanas!
Recuerdo el concepto "mujer": una construcción en nuestras mentes de un jardín encauzado y recortado artificialmente cuando en realidad ese jardín en libertad podía ser una selva, una maravillosa y libre selva.
Si, había un cúmulo de mujeres, que se podría haber pensado que eran hombres, ningún tipo especial, sino alguno de la tipología, y había mujeres, que se veían como tal, también había otro tipo de mujer y esta llevaba barba, había algunas que eran como el prototipo masculino musculoso, otras de melenas onduladas, habían algunas "maternales" femeninas, otras con melenas onduladas que llevaban pantalones de peto juveniles muy sexys, habían niñas calvas y también mujeres calvas... había, había...
¿Es claro? En la diversidad, en la que no falta nada, se diluye el concepto: mujer. Un concepto que tiene el mero sentido de demarcar o diferenciar del resto. Cuando no hay nada más que quede fuera del concepto, este concepto sobra. Así es que en ese sentido yo estaba en un festival de mujeres, un festival tolerante, afable y distendido. No había ni el más mínimo sentimiento de estrés psíquico que se produce mediante intrusiones verbales o de energía, en el mundo caótico en el que vivimos y nos movemos diariamente.

Un sinnúmero de mujeres se mantienen frescas en mi recuerdo, también sin erotismo, que me fascinaron, y también me vuelve a llamar la atención, que lo que más me fascinó fue la visibilidad de todas, algo que en este mundo extraño lleno de estereotipos, de coerción a la conformidad y del atontamiento de pensar en extremos: blanco/negro, no da lugar a la visibilidad. No porque no exista, sino porque no debe existir. (Cada una de nosotras oculta algo, o acaso no. Si dejáramos de pensar de esta forma, podríamos volver a saber lo que son / somos las mujeres!)

Para transmitir una impresión aproximada del encuento, habían Ladies, que parecían modelos sexys y que trabajaban y se movían como operarios en plena tarea y por qué es fascinante, habían mujeres de negocios, sentadas en sus puestos de venta con sus pechos al desnudo y qué tiene esto de especial, habían otras mujeres que llevaban ropa, que a su criterio seguramente, era pura alegría y comodidad sin pensar en ningún momento en que unos pechos caídos o una barriga deban esconderse o dedicarles algún tipo de atención especial. Había mujeres rastas, ecológicas con bigotes y barba, habían también niñas o mujeres con hándicaps en sillas de ruedas con pesadas protecciones, u otras especialmente atractivas e interesantes mujeres que quizás eran cojas o quizás no. Había jovencitas, que parecían dulces jovenzuelos, había mujeres que parecían guardianes musculosos. Habían maravillosas maduras Ladies, que sonreían y las sonrisas llegaban al corazón y no como desdeñosas y frías "mujeres de negocios".

Había de todas para hartarse. Yo no soy exclusiva y quiero (mayoritariamente) a los hombres, pero en un momento dije espontáneamente a las otras:¡eh! así podría vivir, los hombres en el zoológico y de vez en cuando visitar el zoo... ¡eso!
Esto me recuerda que la separación de sexos son muy descansados (y normales) en algunos ámbitos y también en los encuentros con ritos para distintos sexos, y que los hombres serían igual de diversos y hermosos, si se crearan encuentros así como manantiales propios.

Sea como sea, 4 aficionadas se sonreirán picarezcamente y no dejarán a ninguna mujer en paz hasta que no nos acompañen: Julio de 2006 es el próximo festival

Karin Schnurpfeil, en Julio de 2004

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